Accidentes Apnea
 




1.- EL SÍNCOPE:

     Como todos nosotros sabemos, la apnea o buceo a pulmón no es una variedad sencilla del submarinismo con botellas, es totalmente diferente a éste. 

     Casi todos los accidentes propios del buceo con escafandra autónoma se pueden producir también con el buceo a pulmón libre, como los barotraumatismos, formación de burbujas de nitrógeno en los tejidos, lesiones producidas por animales o los trastornos debido al frío. Sin embargo, los accidentes característicos del buceo en apnea se producen como consecuencia de la disminución de oxígeno en los tejidos . Repetidos episodios de estados hipóxicos pueden provocar a la larga, lesiones irreversibles en el tejido cerebral. Las estadísticas desvelan que existe más riesgo en esta modalidad que con el buceo con equipo autónomo. El síncope de los 7 metros es un desmayo que se produce durante el ascenso del apneísta en los últimos 10 metros antes de alcanzar la superficie. Este accidente, que sólo se presenta en los buceadores en apnea, recibe también el nombre de “síncope de las aguas bajas” o “síncope hipóxico”.

    
 Para iniciar una inmersión en apnea, el buceador a pulmón realiza una serie de hiperventilaciones. Esta acción reduce la presión parcial del dióxido de carbono en el organismo, cuya concentración es la que activa los estímulos que constituyen nuestra señal de alarma natural para respirar. 

     De esta forma se retrasa deliberadamente la necesidad de respiración. Insistimos en que la necesidad de aire cuando aguantamos la respiración la desencadena el aumento de concentración de dióxido de carbono (CO2), y no la disminución de oxígeno (O2). Por eso las hiperventilaciones sin control aumentan el riesgo de sufrir este tipo de accidentes. Durante la apnea, aunque se interrumpe la respiración de forma voluntaria, los demás procesos fisiológicos continúan, por ejemplo, la absorción de nitrógeno por los tejidos, de modo que un apneísta puede sufrir un ataque de descompresión. Por tal motivo se recomienda no practicar apneas después de una inmersión con botellas.
  

        El apneísta se sumerge y empieza a consumir oxígeno y a generar dióxido de carbono. La baja tasa de dióxido de carbono conseguida con la hiperventilación, hace posible que el sujeto prolongue su apnea bastantes segundos más sin esfuerzo aparente. 

     Al sentir nuevamente la falta de aire, el buceador decide dar por terminada su apnea. Durante el ascenso se produce una inversión del flujo de O2 , es decir, se favorece la difusión del oxígeno hacia los pulmones debido a la diferencia de gradiente. Esto origina una anoxia de instalación brusca en el cerebro que ocasiona la pérdida de conocimiento, y si el buceador no es socorrido, la muerte por ahogamiento.

     Para practicar la apnea se recomiendan las siguientes pautas:    

·En ninguna situación bucear sólo.

·Bucear con una boya de señalización.

·Alternar las zambullidas con nuestra pareja, de tal forma que uno permanezca en superficie controlando y observando al que se encuentra sumergido.

·Evitar lastrarse en exceso.

·La hiperventilación puede aumentar la duración de la apnea entre un 40% y un 60% en función del buceador y su estado de reposo o actividad, pero se debe practicar con precaución.

·No sobre estimar nuestras posibilidades.

     La apnea es un deporte, y como tal, requiere una práctica y un entrenamiento . Algunos de los riesgos que encierra esta disciplina pueden ser atenuados usando el sentido común. Con todo esto, lo único que queda por decir es una cosa que todos habremos oído alguna vez, y es que ninguna pieza vale el precio de la vida de un hombre... así que, desde Mellisub, os pedimos por favor que practiquemos todos la pesca submarina con cabeza, sin riesgos y disfrutando de este gran deporte, ya que, aunque no lo veamos, quienes más sufren cuando salimos de pesca son nuestros familiares. Al fin y al cabo, son los que deben pasar el mal trago. Un saludo a todos y espero que os haya gustado nuestra aportación a este problema tan importante y que siempre está presente en nuestro deporte.


2.- ATROPELLO DE EMBARCACIONES:

     Otro de los accidentes más importantes que nos podemos encontrar realizando pesca submarina es el producido por  otras embarcaciones. Es el caso de las motos de agua, que vuelan en el mar y sus conductores no son normalmente muy responsables, o las neumáticas que van derivando con sus pescadores e invaden tu zona de pesca. Es entonces cuando entra en juego la boya de señalización, que por norma, prohibe acercarse a cualquier persona a menos de 25 m de ésta, aunque como sabemos, en el Estrecho se pesca con la boya de señalización para marcar un roqueo y el pescador casi nunca está justo debajo de ella. Es por esto que hay que extremar la precaución y, sobre todo, de disponer de un barquero que esté siempre atento a los pescadores que hay en el agua.
     De esta manera, además de ahorrarnos una colisión con otra embarcación, nos estaremos dando seguridad a nosotros mismos porque muchas veces son más de uno los pescadores que están en el agua a la vez.


 
 
   
 
 
 

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